miércoles, 4 de julio de 2012

EDITORIAL


El humor, tan vilipendiado, tan prohibido, como mirado a menos, hay que ser serios nos dicen desde que somos chicos, que no hay que reírse en la fila, que la risa abunda en la boca de los tontos. Pero siempre queremos estar riéndonos, algún placer existe, es una mirada otra que se entromete en la cotidianidad refrescandola. El humor es una respuesta orgullosa y global ante la modernidad racional, que objetiva la vida, es un bien que nos hace falta en estos días, no para sustraernos de la realidad, que no se entienda de esa manera, sino que para mirar esa realidad con la capacidad creativa que tiene el humor, de decir cosas en cualquier lado y generar un sucediendo continuo entre la risa y la reflexión. Humor para transformar el mundo, para transformarnos riendo, pero sabemos que nos hace falta, no esta contemplado dentro de la canasta básica, no viene adosado a ningún bono, es cosa de recorrer la ciudad y darnos cuenta que nos hace falta, nos lo quitaron. Lo que ustedes podrán observar en este espacio, no terminado aún, es una reflexión entorno al humor y la subjetividad, desde diversas miradas, en este espacio podremos encontrar, que es lo que nos dice, por ejemplo, un reconocido comediante sobre el humor, también una mirada científica retratada en un reportaje que nos muestra como se están realizando terapias en torno al humor y una serie de artículos que van en esa línea, ejemplo, estudios acerca de la risa y sus efectos. Nosotros en tanto pensamos que el efecto principal que tiene el humor en las personas es de entender que como estamos ahora no es vida y que necesitamos del humor para acercarnos a la felicidad como objetivo principal, sabemos que el mundo esta fregado, sabemos que hay que tranformarlo en otra cosa, no sabemos en que, pero si sabemos que para eso se requiere una voluntad llena de humor, que invite al resto a reírse de uno mismo a reírse de los políticos grises, reírse de la realidad en blanco y negro, reírse de nuestros errores. Pensamos que si uno se riera mas, quizás no existiría tanta somatización de los problemas, tanto colón irritable, tanta depresión e inclusive pensar en la posibilidad de que no existieran los psicólogos. Les damos la bienvenida a este espacio, que los disfruten y por supuesto que alguna sonrisa salga por ahí.

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